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TALLER ESTRATEGIAS DE AUTOCUIDADO PARA EL BIENESTAR DOCENTE - Sesión N°3 "Neurociencia del bienestar: Interconexión entre cerebro, cuerpo y mente"

Al iniciar esta tercera semana, es valioso reconocer el camino recorrido hasta ahora. Más allá de los contenidos abordados, estas primeras semanas han sido una invitación a reconectar con la propia experiencia a través de la respiración, el cuerpo, las emociones y la atención al momento presente. En medio de las exigencias de la labor docente, estas prácticas ofrecen un espacio para volver a uno mismo y cultivar una relación más consciente y amable con la experiencia cotidiana.

La tercera sesión del taller de autocuidado, denominada “Neurociencia del bienestar: Interconexión entre cerebro, cuerpo y mente”, constituye una invitación a profundizar en la observación de la propia experiencia. A partir de algunos aportes de la neurociencia, se busca fortalecer la capacidad de dirigir y sostener la atención sobre aspectos que habitualmente pasan desapercibidos, como las sensaciones corporales, la respiración, los estados emocionales y los patrones de pensamiento que acompañan la vida cotidiana.

Tal como se ha sugerido en las sesiones anteriores, se recomienda tener a mano la bitácora para registrar las experiencias que surjan durante las prácticas de conciencia plena, así como las reflexiones y aprendizajes asociados a ellas. Este registro busca favorecer una mirada más atenta sobre uno mismo, permitiendo reconocer progresivamente cómo la calidad de nuestra atención influye en el cuidado personal, en la relación con los demás y en la manera en que enfrentamos los desafíos cotidianos.

Enlace a la Sesión N°4.

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Tejiendo experiencias
Se les invita cordialmente a compartir, en pocas palabras, alguna experiencia, descubrimiento o reflexión que haya surgido durante la práctica de esta sesión. Esta instancia no tiene como propósito evaluar, juzgar o debatir las experiencias de otras personas, sino más bien ofrecer cada vivencia personal y, al mismo tiempo, escuchar con respeto la de los demás. Cada aporte representa una perspectiva única que contribuye a enriquecer el aprendizaje colectivo.
Había olvidado mencionar que dentro de las rutinas diarias que he ido implementando con mis estudiantes, está la de realizar pequeñas pausas activas en donde hacemos estiramientos, nos paramos y nos movemos un poco. Algunas posturas de yoga que sean posibles de realizar, aquellas especialmente fáciles de pie y en la silla.
En lo personal no soy muy abierta a este tipo de temas, se nos ha enseñado a rendir, a dar el 100, a no sentirnos cansadas, etc. darte un tiempo para este tipo de momentos de introspección al parecer son necesarias para poder estar bien desde adentro, muchas veces el cuerpo grita lo que cayan nuestros pensamientos, es aqui donde veo la importante del autocuidado.
En algunas ocasiones, antes de iniciar la clase se le solicita a los/as estudiantes que hagan un circuito de respiración con el objetivo de regular emocional y actitudinalmente considerando que después de los recreos algunos/as llegan exaltados o tensos por las diversas actividades que realizaron en el espacio recreacional de la escuela
Hola me parece genial la iniciativa creo que esta práctica de respiración es muy útil para relajarse además no es mucho el tiempo que pueden ocupar para ello, saludos.
Está instancia me ha permitido a conectarme con cada parte de mi cuerpo llevando la respiración, está practica son muy buenas para relajar el cuerpo, a modo personal me gustan mucho este tipo de ejercicios, creo que es posible realizarla en los centros educativos, ya que día día vivimos sobrecargados con todo lo administrativo que hay que realizar.
Durante esta sesión comprendí que compartir nuestras experiencias nos permite aprender de los demás y también reconocer nuevas formas de abordar distintas situaciones. Me pareció especialmente importante escuchar con respeto, ya que cada persona tiene una perspectiva y una experiencia diferente. Me quedo con la idea de que el aprendizaje colectivo se construye cuando valoramos y compartimos nuestras propias vivencias.
Durante la práctica pude darme cuenta de que muchas veces paso por alto las señales que me entrega mi propio cuerpo. Al detenerme y prestar atención, pude reconocer algunas tensiones y sensaciones que normalmente no noto en medio de las actividades cotidianas. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la importancia de dedicarme pequeños momentos de pausa y conexión conmigo misma.
Durante esta sesión comprendí que el bienestar no depende solo de la mente, sino también de cómo cuidamos nuestro cuerpo y regulamos nuestras emociones. Me llevo la importancia de hacer pequeñas pausas conscientes durante la jornada, ya que pueden ayudar a reducir el estrés y enfrentar con mayor calma los desafíos del trabajo docente.
Hoy en dia el tiempo que los docentes dedican al autocuidado es cada vez menos. Las exigencias de los establecimientos cada vez deja menos espacios para esta actividad
El autocuidado ha comenzado a ocupar un lugar muy importante en mi vida puesto que he ido dándome cuenta cómo el dedicarme tiempo para mejorar mi bienestar ha repercutido significativamente en mis relaciones con las personas que me rodean, tanto en mis familia como en mi trabajo, es decir, al lograr ir incorporando las prácticas de mindfulness por ejemplo, he ido desarrollando poco a poco la capacidad de aprender a autoregularme, siento que he aprendido poco a poco o no reaccionar ante las agresividades de los demás o a lo que percibo como agresivo por parte de los demás. Estoy aprendiendo a ser menos reactiva y más comprensiva, tengo más paciencia y tolerancia, cosa que me ha evitado tener problemas de roce con las personas, evito peleas o discusiones muchas veces innecesarias. He aprendido a comprender que la historia que yo me cuento uno es necesariamente la verdad y eso hace que esté más compasiva.
Respecto a las acciones concretas para incorporar en mis rutinas, están la de prestar atención a cómo me encuentro hoy, cómo me siento, preguntas que me estoy haciendo y respondiendo cada mañana antes de iniciar la jornada de trabajo, de esta manera tomo conciencia de mi estado de ánimo (generalmente positivo y entusiasta) y procuro saludar a mis colegas con cariño y una sonrisa. ( es increíble cómo te responden de bien) este es mi autocuidado personal que repercute en el resto. Con respecto a los estudiantes , coon ellos he incorporado rutinas de prestar atención a algo que les guste mucho tener en su vida y que agradezcan por ello, cosas muy sencillas que al no tenerlas, al desaparecer de su vida los haría sentirse tristes. Esto con la intención de que aprendan a agradecer muchas cosas de las cuales dan por sentada. Comencé un diario de gratitud hace un tiempo y es increíble cómo van llegando cada día más cosas por las que agradecer
Maravilloso, sin duda alguna. Nos cuentas una hermosa experiencia
Tu reflexión me parece muy significativa, especialmente porque muestra cómo el autocuidado puede trascender el ámbito personal y convertirse en una herramienta que también transforma nuestra manera de relacionarnos con los demás. Me parece muy valioso lo que señalas respecto a aprender a no reaccionar inmediatamente frente a aquello que percibimos como una agresión, sino darnos un espacio para observar, comprender y responder de una manera diferente, lo que a mí me ha costado mucho aprender hasta aquí.
También rescato mucho la idea de que “la historia que yo me cuento no es necesariamente la verdad”, porque nos invita a cuestionar nuestras propias interpretaciones y/o percepciones y a mirar las situaciones con mayor empatía y compasión. Creo que este aprendizaje es fundamental en nuestra labor docente, donde diariamente nos enfrentamos a distintas personalidades, emociones y situaciones que requieren paciencia y comprensión.
Me parece fabuloso, además, que hayas llevado estas prácticas al aula mediante la gratitud. Enseñar a nuestros estudiantes a reconocer y valorar aquellas pequeñas cosas que muchas veces damos por sentadas puede contribuir a que desarrollen una mirada más consciente sobre su propia vida.
¿Qué lugar ocupa actualmente el autocuidado en su vida personal y en su práctica docente?
Aún no priorizo el autocuidado. Y a su vez voy reflexionando y entiendo que tiene que ver con la autovaloración que tengo, también mi crianza, viene a mi mente mi abuela que me educó tremendamente productiva, valorando siempre el producto más que el descanso. El descanso es de la gente floja… en estos momentos entiendo que tengo el poder de modificar esas creencias, con constancia gracias a la neuroplasticidad. Vuelvo a la reflexión y sigo respondiendo ya entendiendo que está solo en mi integrar el autocuidado como prioridad.
Considerando las demandas del quehacer docente: ¿Qué pequeñas acciones concretas podrían incorporarse en la rutina diaria para favorecer una mayor atención, presencia y autocuidado personal y de la comunidad docente?
Invocar la presencia, ejercicios de estiramientos, pausa activa, escuchar con presencia real las experiencias y el mundo interno de cada estudiante. Tienen tanto que enseñarnos, esa sonrisa permanente, amable, verse niños, pensar que haría yo si fuera “Maicol” tan alegre siempre y con una vida tan difícil… como se encuentran directamente con la alegría… y bueno, todo esto mencionado en el recinto educativo, sobre todo con mis colegas mayores, que como reflexione anteriormente parten su infancia como niñas que tuvieron que crecer más rápido, ser responsable tempranamente de hermanos pequeños según experiencias que me cuentan mis colegas… entre otras tantas y más situaciones difíciles que por cierto las alejan al igual que a mí del autocuidado, La mayoría son madres, siempre han cuidado, pero nadie las cuida a ellas, una vida completa sin bajar la guardia, para ellas quisiera con mi alma una comunidad educativa que las haga sentir cuidadas. Pero muchas de mis colegas son parcas… a mi parecer creo que lograrían un gran cambio si se les tratara amablemente, siempre explicando y guiando que el trato amable (al igual que con ellas) favorece en la enseñanza, relación con los niños y vinculación que por cierto ayuda a mejorar los aprendizajes y las relaciones interpersonales con colegas
Considero que cuidar de mi bienestar físico y emocional me permite desempeñar mejor mis funciones, mantener una actitud positiva y afrontar de mejor manera las exigencias diarias. En el ámbito laboral, procuro incorporar hábitos saludables, respetar los tiempos de descanso, dedicar unos minutos a estirarse, organizar las tareas y reconocer las propias emociones favorece una mayor atención.
En la actualidad, son pocos los espacios de autocuidado tanto para los docente, asistente de aula y hasta a los mismos estudiantes. El foco educacional está dirigido a lineamientos de cumplimientos académicos, dejando un poco de lado estas instancias de suma importancia.
Si completamente de acuerdo ya no se da tie.po de autocuidado para el equipo profesional
¿Qué lugar ocupa actualmente el autocuidado en su vida personal y en su práctica docente? Honestamente no me doy el tiempo necesario para reflexionar en la real importancia que le doy al autocuidado. Estoy consciente que el autocuidado permitirá una salud estable, sin embargo, con todo el quehacer diario olvido la importancia de realizar una pausa para dedicar un tiempo al autocuidado.
Considerando las demandas del quehacer docente: ¿Qué pequeñas acciones concretas podrían incorporarse en la rutina diaria para favorecer una mayor atención, presencia y autocuidado personal y de la comunidad docente?: 1. Incorporar pequeñas pausas activas de respiración consciente en medio de la clase. 2. Establecer límites claros entre el tiempo laboral y personal. 3. Promover espacios de escucha activa al inicio de las comunidades de aprendizaje o consejo de profesores.
El autocuidado ocupa un lugar relevante en mi vida personal y en mi práctica profesional, aunque reconozco que, debido a las múltiples demandas del trabajo, muchas veces queda en un segundo plano. El ritmo cotidiano y las responsabilidades propias de la labor educativa hacen que sea difícil detenerse para reconocer las propias necesidades físicas y emocionales. Sin embargo, considero que cuidar de nuestro bienestar es un factor protector que favorece el equilibrio personal, fortalece la salud mental y mejora la calidad de las relaciones con estudiantes y colegas.

En este contexto, es importante incorporar pequeñas acciones que promuevan el autocuidado y el cuidado mutuo, como realizar pausas activas durante la jornada, practicar ejercicios de respiración consciente, mantener espacios de diálogo y apoyo entre colegas, respetar los tiempos de descanso y fomentar instancias de convivencia que fortalezcan el clima laboral. Estas acciones, aunque sencillas, contribuyen a una mayor atención, presencia y bienestar, permitiéndonos desempeñar nuestra labor docente de manera más saludable y sostenible.
Actualmente, creo que hago poco por mi autocuidado debido a la exigencia laboral. El colegio donde trabajo queda a una hora y media de donde vivo y por ende, paso bastante tiempo en el bus. Mi mantra este año es, quien se enoja pierde. Este tipo de pensamiento, me ayuda a despojarme del control de algunas cosas como por ejemplo, la demora en llegar a casa producto de los "tacos".
En el colegio procuro tener una rutina en donde pueda conversar con las colegas, en los tiempos de descanso, generar instancias de risas para liberar hormonas de felicidad. En momentos en que estoy sola y me siento agobiada, aplico respiraciones conscientes; luego, hago un listado de cosas por hacer y les voy dando prioridad para dar un poco de tranquilidad a mi mente. Creo que cada uno de nosotros podemos ser impulsores de una sana convivencia tanto con nosotros mismos, nuestras colegas, estudiantes y apoderadas.
El autocuidado no lo podemos entender solamente como bienestar personal. Debemos verlo como una condición necesaria para sostener el clima emocional dentro de la sala de clases. El autocuidado construye vínculos capaces de generar transformaciones profundas en la vida de los estudiantes.
Es importante integrar prácticas de autocuidado en la formación docente para fortalecer la estabilidad emocional y el desempeño profesional.
Si hacemos del autocuidado una práctica cotidiana estaremos posibilitando trabajar de manera constante y creativa para desarrollar herramientas con las que podamos identificar y disminuir situaciones que impliquen desgaste laboral.
Estimados colegas.

Llevo 28 años ejerciendo esta hermosa profesión y, aunque me faltan cuatro años para jubilar, no tengo intención de hacerlo todavía. A lo largo de mi carrera he aprendido a cuidar mi bienestar físico y emocional, lo que me ha permitido mantener la energía y la motivación. La docencia me llena de vida; cada día los niños y niñas me inspiran y me recuerdan por qué elegí este camino.

Siempre procuro transmitir a los docentes que recién comienzan entusiasmo, optimismo y buenas energías. Estoy convencida de que, cuando uno ama lo que hace y trabaja con pasión, el cansancio se vuelve más llevadero y la vocación se fortalece cada día.
El autocuidado ha adquirido un lugar fundamental en mi vida, ya que he comprendido que dedicar tiempo a mi bienestar repercute positivamente tanto en mi desarrollo personal como en las relaciones que establezco con quienes me rodean, ya sea en mi familia o en mi ámbito laboral.

Una de las prácticas que más ha contribuido a este proceso ha sido el mindfulness. Gracias a él, he ido desarrollando la capacidad de autorregular mis emociones y responder de manera más consciente frente a situaciones difíciles. Poco a poco he aprendido a no reaccionar impulsivamente ante conductas que percibo como agresivas, sino a detenerme, reflexionar y comprender que mi primera interpretación de los hechos no siempre representa la realidad. Esto me ha permitido ser menos reactivo, más paciente, tolerante y compasivo, evitando conflictos y discusiones innecesarias, y fortaleciendo mis relaciones interpersonales.

En mi rutina diaria he incorporado acciones concretas de autocuidado. Cada mañana, antes de iniciar mi jornada laboral, me dedico unos minutos para preguntarme cómo me siento, qué necesito y cuál es mi estado emocional. Este espacio de reflexión me ayuda a comenzar el día con mayor conciencia y disposición. Además, procuro saludar a mis colegas con una sonrisa y una actitud cercana, ya que he comprobado que pequeños gestos de amabilidad generan un ambiente laboral más positivo y favorecen relaciones de confianza y respeto mutuo.

Con mis estudiantes también he integrado prácticas orientadas al bienestar emocional. Habitualmente los invito a pensar en algo valioso que tengan en sus vidas y por lo cual puedan sentirse agradecidos, reflexionando sobre cómo se sentirían si aquello dejara de estar presente. El propósito es fomentar la gratitud y ayudarles a valorar aspectos cotidianos que muchas veces damos por sentados. Considero que este ejercicio fortalece una mirada más positiva y consciente frente a la vida.

Asimismo, hace un tiempo comencé a escribir un diario de gratitud. Esta práctica me ha permitido reconocer, día a día, las experiencias, personas y oportunidades por las cuales puedo sentirme agradecido. Con el tiempo he comprobado que cultivar la gratitud no solo mejora mi estado de ánimo, sino que también me ayuda a enfrentar los desafíos con una actitud más optimista, resiliente y esperanzadora.
En mi caso ... Se que es importante el autocuidado Pero qued en segundo plano muchas veces ... Me consume el trabajo
Me encantó leer las experiencias de mis colegas con su relación con las formas de autocuidado, si bien como mencionan el trabajo, en muchas ocasiones, nos consume el cuerpo nos muestra de diferentes formas que debemos parar, aprender a cuidarnos mental y físicamente también es importante para nuestra profesión (y vida en general), Ya que como mencionan mis colegas, somos una mejor versión de nosotros mismos y eso ayuda a nuestros pares y a su vez a los estudiantes. Sigamos avanzando en el autocuidado y creemos conciencia en nuestras comunidades (colegas, directivos) qué es necesario y beneficioso para todos.
Es muy importante incorporar prácticas de autocuidado y espacios de diálogo con el objetivo de fomentar y fortalecer la empatía, reflexión, contención y apoyo. Mejorando la calidad de relación y vínculo entre toda la comunidad educativa, creando un ambiente escolar seguro y amable.
Después de revisar la tercera sesión y leer las opiniones de mis colegas, reafirmo que el autocuidado comienza por desarrollar la capacidad de detenernos y tomar conciencia de cómo estamos viviendo cada jornada. La neurociencia nos muestra que nuestro cerebro, cuerpo y emociones están profundamente conectados, por lo que ignorar las señales de cansancio, estrés o sobrecarga no solo afecta nuestro bienestar, sino también la manera en que nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones.

En educación solemos priorizar las necesidades de nuestros estudiantes y el cumplimiento de múltiples responsabilidades, dejando nuestro propio bienestar en segundo plano. Sin embargo, esta sesión me hizo reflexionar que dedicar unos minutos a respirar conscientemente, observar nuestras emociones y reconocer lo que necesitamos no significa perder tiempo, sino prepararnos para responder de mejor manera a los desafíos diarios.

También comparto la idea de que el autocuidado debe trascender lo individual. Como comunidades educativas necesitamos construir una cultura donde el bienestar sea un valor compartido, promoviendo espacios de escucha, respeto, colaboración y pausas conscientes que fortalezcan a los equipos. Cuando un docente está presente, emocionalmente equilibrado y conectado consigo mismo, transmite esa calma y seguridad a sus estudiantes, favoreciendo un ambiente más positivo para el aprendizaje.

Creo que el gran desafío es transformar estas prácticas en hábitos cotidianos. No se trata de hacer grandes cambios, sino de incorporar pequeñas acciones de manera constante, entendiendo que cuidar de nosotros mismos es también una forma de cuidar a quienes educamos.
Estimada comunidad y colegas,Quisiera compartir mi reflexión sobre los contenidos de esta tercera cápsula. En medio del intenso trabajo que implica la articulación de trayectorias técnico-profesionales, la redacción del Plan Local de Formación Docente para el 2026 y los desafíos diarios en las aulas del Liceo Bicentenario de Excelencia Francisco Bilbao Barquín, es sumamente fácil caer en el automatismo y la desconexión física.
Al revisar el material, me resultó muy revelador constatar la evidencia neurocientífica que señala que nuestro cerebro posee una red que tiende, por defecto, a la divagación. Comprender que existe un ciclo dinámico entre la divagación y la atención, y que la ciencia ha comprobado que una mente distraída es una mente menos feliz, me ha hecho replantear cómo abordo mis jornadas escolares. Considero que este recurso es profundamente útil y aplicable a nuestra labor pedagógica por las siguientes razones:
El cuerpo como anclaje: El cuerpo siempre se encuentra en el presente, por lo que se convierte en el espacio ideal al cual acudir cuando buscamos vivir la experiencia del aquí y el ahora. Conexión con el entorno: Los seres humanos conocemos lo que nos rodea a través del cuerpo mucho antes de aprender a hablar, por lo que el entrenamiento en Mindfulness nos permite utilizarlo como un instrumento más fiable para conocer la realidad. Naturaleza social del aprendizaje: Dado que nuestro cerebro es intrínsecamente social gracias a las neuronas espejo, la consciencia de nuestro estado físico impacta directamente en quienes nos rodean. Desarrollo del cuerpo comunicativo: Entrenar nuestra expresividad nos permite construir un texto corporal a través de la comunicación no verbal, utilizando gestos que transmiten bienestar y que son capaces de crear un clima confortable y cálido con nuestros estudiantes. El gran desafío que me llevo de esta sesión es dejar de "pensar" en el cuerpo para comenzar a "sentirlo", asumiendo la regulación consciente de la atención para fomentar un entorno educativo mucho más apreciativo y motivador.
Absolutamente de acuerdo con usted caemos en la automatización y seguimos sin parar .
Esta tercera sesión me permitió comprender que el bienestar no depende únicamente de las circunstancias externas, sino también de la forma en que dirijo mi atención. Al detenerme a observar mi respiración, mis pensamientos y las sensaciones de mi cuerpo, descubrí que muchas veces vivo en "piloto automático", sin reconocer las señales que mi cuerpo me entrega. Me llevo el desafío de hacer pausas conscientes durante la jornada, escuchar con mayor atención lo que mi cuerpo y mis emociones intentan comunicarme y recordar que cuidarme es una decisión diaria que también fortalece mi labor como docente.
Considero que esta tercera cápsula es un recurso muy valioso para la labor pedagógica, ya que permite comprender la relación existente entre el cerebro, el cuerpo y la mente, destacando que el bienestar docente no depende únicamente de factores externos, sino también de la capacidad de desarrollar una atención consciente y una mejor autorregulación. Como docentes, solemos enfrentar múltiples demandas durante la jornada escolar, por lo que incorporar estrategias de mindfulness puede ayudarnos a reconocer nuestras emociones, reducir el estrés y fortalecer una presencia más serena y efectiva en el aula. Creo que este tipo de herramientas favorecen tanto el bienestar personal como la calidad de las relaciones con los estudiantes y el clima de aprendizaje.
Agradezco cada día las nuevas experiencias que me da la vida. En ocasiones tendemos como humanos a dejarnos de lado por el bien de otros o de mejorar nuestra propia vida sin poner énfasis en lo que logras cada día. El sentir del cuerpo/mente/alma están completamente interconectado y esta instancias de enseñanza las encuentro magníficas para poder volver al centro de uno mismo. No hay que olvidar que dentro de nosotros aún tenemos ese niño el cuál cuidar y amar.
Como docente de Atención de Párvulos, esta tercera sesión me hizo reflexionar sobre la importancia de detenerme y prestar atención a las señales que me entrega mi cuerpo. Muchas veces, las exigencias del trabajo hacen que deje en segundo plano mi bienestar físico y emocional. Comprendí que desarrollar una mayor conciencia de mis pensamientos, emociones y sensaciones corporales me permite enfrentar los desafíos cotidianos con más calma y equilibrio. Considero que incorporar estas prácticas de manera constante fortalecerá mi autocuidado y me ayudará a brindar un mejor acompañamiento a mis estudiantes desde una actitud más consciente, empática y cercana.
Estos ejercicios son muy importantes para darle un respiro al cuerpo y descanso, es aplicable en algún momento de la clase, sobre todo cuando existe un ambiente disruptivo. Además, a nosotros/as como docentes aplicarlos en nuestra cotidianidad es fundamental, considerando el desgaste energético y emocional al que nos vemos expuestos en cada jornada, donde muchas veces tendemos a reprimir nuestras tensiones para no generar acciones no acordes a nuestra labor dentro y fuera del aula.
Creo en la esencialidad de dar un respiro y descanso - relajante - a nuestro cuerpo, mente y salud emocional.
Actualmente, reconozco que el autocuidado no ocupa el lugar que debería tener en mi vida personal ni en mi práctica docente. Muchas veces, debido a las múltiples responsabilidades y exigencias del día a día, no me doy el tiempo necesario para detenerme y reflexionar sobre la verdadera importancia de cuidarme. Si bien estoy consciente de que el autocuidado contribuye a mantener una mayor estabilidad física, mental y emocional, con frecuencia las obligaciones cotidianas hacen que postergue esos espacios personales.

Esta reflexión me permite comprender que el autocuidado no necesariamente requiere de grandes cambios, sino que puede comenzar a incorporarse a través de pequeñas acciones cotidianas. Considerando las demandas propias del quehacer docente, algunas prácticas que podría integrar en mi rutina son realizar breves pausas de respiración consciente durante la jornada, establecer límites más claros entre el tiempo laboral y personal, y procurar respetar momentos destinados al descanso y la desconexión.

Asimismo, considero importante promover el autocuidado dentro de la comunidad educativa. Una acción concreta podría ser generar pequeños espacios de escucha activa al inicio de las comunidades de aprendizaje o de los consejos de profesores, donde los docentes puedan expresar cómo se sienten, compartir experiencias y apoyarse mutuamente.

Incorporar estas prácticas de manera progresiva podría favorecer una mayor atención y presencia en el momento presente, disminuir los niveles de estrés y fortalecer tanto el bienestar personal como el de la comunidad docente. Comprendo que aprender a detenerme y dedicar tiempo a mi propio cuidado también es una forma de proteger mi salud y de desempeñar mi labor educativa de manera más consciente y equilibrada.
En esta sesión de la neurociencia del bienestar podemos entender que cerebro, cuerpo y mente no se deben ver como componentes separados el uno del otro si no más bien todos interconectados actuado juntos para lograr vivir plenamente y en bienestar, la neurociencia ha entregado información relevante sobre investigaciones de como funciona nuestro cuerpo y mente y nos han ayudado a entender nuestro cerebro y desde el area de la educación hoy tenemos evidencia cientifica para entender la atención plena o mindfullness que tiene un impacto positivo en el aprendizaje sobretodo en este tiempo donde son cada vez más los estudiantes neurodivergentes que tenemos o con muchas dificultades de concentración, esta practica constante puede ayudar desde edad temprana a controlar muchos aspectos que hoy se consideran la nueva pandemia de las enfermedades mentales entre nuestros niños, niñas y jovenes como la ansiedad y la depresión.
Esta sesión sobre neurociencia del bienestar nos permite comprender que cerebro, cuerpo y mente no funcionan de manera independiente, sino que están profundamente conectados e influyen constantemente unos sobre otros. Comprender esta relación nos ayuda a mirar el bienestar de una manera más integral, entendiendo que para alcanzar una vida plena es necesario considerar a la persona como un todo.

Los avances de la neurociencia han aportado evidencia importante para comprender cómo funciona nuestro cerebro, cómo respondemos emocionalmente y de qué manera nuestras experiencias influyen en el aprendizaje y en nuestro bienestar. Desde el ámbito educativo, estos conocimientos adquieren especial relevancia, especialmente al considerar la diversidad de estudiantes que actualmente encontramos en las aulas y las distintas necesidades relacionadas con la atención, la regulación emocional y la concentración.

En este contexto, prácticas como la atención plena o mindfulness pueden convertirse en una herramienta significativa dentro de los espacios educativos. Su incorporación de manera sistemática, especialmente desde edades tempranas, puede favorecer la atención, la autorregulación y el manejo de las emociones. Esto resulta particularmente relevante frente al aumento de dificultades relacionadas
creo que generar actividades de respiración consciente nos ayuda a conectarnos con nuestro propio yo, esta actividad debiera ser por lo menos cinco minutos al día.
bienestar comienza cuando aprendemos a escucharnos, a reconocer nuestras emociones y a respetar nuestras propias necesidades. Una pausa, una respiración consciente, conversar con alguien, descansar o simplemente permitirnos unos minutos para nosotras puede parecer algo pequeño, pero puede ayudarnos a recuperar el equilibrio.
En nuestro trabajo, donde diariamente cuidamos, acompañamos y entregamos lo mejor de nosotras, es importante recordar que también necesitamos ser cuidadas.
Cuidar nuestro cerebro, nuestro cuerpo y nuestra mente no es egoísmo ni una pérdida de tiempo. Es una manera de recuperar energía, prevenir el agotamiento y estar más presentes para nosotros mismos y para los demás.
autocuidado capacidad de cada persona para promover su salud y enfermedades mantener bienestar fisico
Estás prácticas se pueden hacer con nivel medio mayor, para que aprendan también a relajarse y disfrutar de estas instancias .
Es muy cierto que si nuestra mente no esta bien , nuestro cuerpo empieza a dar señales fisicas, porque somos todo un ser y asi funcionamos , cuerpo y mente.
Excelente práctica que me permitió conectar el cuerpo con la mente.
Muchas gracias.
Hoy en dia el tiempo que los docentes dedican al autocuidado es cada vez menos. Las exigencias de los establecimientos cada vez deja menos espacios para esta actividad
La labor docente implica una carga emocional que muchas veces pasa desapercibida. Enseñar no es solo transmitir contenidos, es sostener las emociones de un grupo, mediar conflictos, acompañar procesos de aprendizaje diversos y, con frecuencia, hacerlo con recursos limitados y bajo presión constante de resultados, evaluaciones y expectativas institucionales. Esta exigencia sostenida en el tiempo, si no se atiende, puede derivar en agotamiento emocional, ansiedad o lo que hoy conocemos como síndrome de burnout, una condición que afecta de manera particular a las profesiones que involucran cuidado y contacto humano constante.

Cuando la salud mental de un docente se deteriora, el impacto no queda contenido en su esfera individual: se traslada al aula. Un profesor agotado, desmotivado o ansioso tiene menos capacidad de paciencia, creatividad y presencia para responder a las necesidades de sus estudiantes. Por el contrario, un docente que cuenta con espacios de contención, tiempo para el autocuidado y condiciones laborales dignas puede sostener vínculos pedagógicos más sanos, gestionar mejor los desafíos del aula y modelar, con su propio bienestar, una forma de relacionarse con las dificultades que resulta formativa para quienes enseña. En este sentido, cuidar la salud mental docente es también cuidar la calidad educativa.
Por ello, resulta urgente que las instituciones educativas y las políticas públicas asuman el bienestar emocional del profesorado como una responsabilidad compartida y no como un asunto exclusivamente individual. Esto implica generar espacios de escucha, reducir cargas administrativas innecesarias, ofrecer acompañamiento psicológico accesible y construir culturas institucionales donde hablar de las dificultades emocionales no sea motivo de estigma, sino una práctica normalizada. Invertir en el bienestar de quienes enseñan es, en última instancia, invertir en el futuro de quienes aprenden.
El autocuidado no solo beneficia nuestro cuerpo, también tiene un impacto importante en nuestro cerebro. Desde la neurociencia sabemos que dormir bien, alimentarnos adecuadamente, realizar actividad física y manejar nuestras emociones ayudan a que nuestro cerebro funcione mejor. Cuando nos cuidamos, favorecemos la concentración, la memoria y la capacidad de enfrentar el estrés. Por eso, dedicar tiempo a nuestro bienestar no es un lujo ni una pérdida de tiempo, sino una necesidad para mantener una buena salud física y mental. Cuidarnos significa darle a nuestro cerebro las condiciones que necesita para aprender, adaptarse y funcionar de la mejor manera.
Desde la neurociencia, el autocuidado puede entenderse como una forma de ayudar al cerebro y al cuerpo a mantenerse en equilibrio.
El cerebro no funciona de manera aislada: necesita descanso, alimentación adecuada, movimiento, vínculos sociales y momentos de calma para regular nuestras emociones y responder mejor al estrés. Cuando vivimos constantemente bajo presión, nuestro sistema nervioso permanece más tiempo en estado de alerta, lo que puede afectar nuestra atención, memoria, sueño y capacidad para tomar decisiones.
Por eso, cuidarnos no significa solamente “sentirnos bien”. Dormir, hacer pausas, respirar conscientemente, mover nuestro cuerpo, compartir con personas significativas y reconocer nuestras emociones son acciones que pueden favorecer la regulación del sistema nervioso y mejorar nuestra capacidad de afrontar las dificultades.
Desde esta mirada, el autocuidado es también una manera de decirle a nuestro cerebro: “Estoy atento a mis necesidades y puedo darme un espacio para recuperarme”. No se trata de evitar el estrés, porque este forma parte de la vida, sino de aprender a alternar momentos de exigencia con momentos de recuperación.
En definitiva, cuidar nuestra mente también implica cuidar nuestro cerebro. Y cada pequeño acto de autocuidado puede ser una oportunidad para construir mayor bienestar, equilibrio y resiliencia
Buenas noches, sin duda estoy totalmente de acuerdo con tu opinión y cuántas veces no hacemos caso a nuestro cuerpo cuando está avisándonos de la alerta de que nos cuidemos. Excelente opinión y reflexión: el llamado es prestarle atención a nuestro cuerpo cuando nos grita que debemos ser más conscientes con nosotros mismos.
Es claramente notable como nuestro cuerpo va tensionándose con las dinámicas del día a día y paso de las horas por distinos motivos, estos ejercicios claramente ayudan a controlar tanto nuestro cuerpo como nuestra mente, permitiendo controlar situaciones del día a día
Totalmente de acuerdo, nos tensionamos dia a dia y llegamos al viernes extenuados.