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ESTRATEGIAS DE AUTOCUIDADO PARA EL BIENESTAR DOCENTE - Sesión N°3 "Neurociencia del bienestar: Interconexión entre cerebro, cuerpo y mente"

Al iniciar esta tercera semana, es valioso reconocer el camino recorrido hasta ahora. Más allá de los contenidos abordados, estas primeras semanas han sido una invitación a reconectar con la propia experiencia a través de la respiración, el cuerpo, las emociones y la atención al momento presente. En medio de las exigencias de la labor docente, estas prácticas ofrecen un espacio para volver a uno mismo y cultivar una relación más consciente y amable con la experiencia cotidiana.

La tercera sesión del taller de autocuidado, denominada “Neurociencia del bienestar: Interconexión entre cerebro, cuerpo y mente”, constituye una invitación a profundizar en la observación de la propia experiencia. A partir de algunos aportes de la neurociencia, se busca fortalecer la capacidad de dirigir y sostener la atención sobre aspectos que habitualmente pasan desapercibidos, como las sensaciones corporales, la respiración, los estados emocionales y los patrones de pensamiento que acompañan la vida cotidiana.

Tal como se ha sugerido en las sesiones anteriores, se recomienda tener a mano la bitácora para registrar las experiencias que surjan durante las prácticas de conciencia plena, así como las reflexiones y aprendizajes asociados a ellas. Este registro busca favorecer una mirada más atenta sobre uno mismo, permitiendo reconocer progresivamente cómo la calidad de nuestra atención influye en el cuidado personal, en la relación con los demás y en la manera en que enfrentamos los desafíos cotidianos.

Enlace a la Sesión N°4.

Comentarios

Se invita a las y los participantes a escribir un breve texto (entre 10 y 15 líneas) en el que reflexionen sobre el lugar que tiene el autocuidado y el cuidado mutuo en su experiencia docente.
Para orientar esta reflexión, se proponen las siguientes preguntas:
¿Qué lugar ocupa actualmente el autocuidado en su vida personal y en su práctica docente?
Considerando las demandas del quehacer docente: ¿Qué pequeñas acciones concretas podrían incorporarse en la rutina diaria para favorecer una mayor atención, presencia y autocuidado personal y de la comunidad docente?.
Había olvidado mencionar que dentro de las rutinas diarias que he ido implementando con mis estudiantes, está la de realizar pequeñas pausas activas en donde hacemos estiramientos, nos paramos y nos movemos un poco. Algunas posturas de yoga que sean posibles de realizar, aquellas especialmente fáciles de pie y en la silla.
Hoy en dia el tiempo que los docentes dedican al autocuidado es cada vez menos. Las exigencias de los establecimientos cada vez deja menos espacios para esta actividad
El autocuidado ha comenzado a ocupar un lugar muy importante en mi vida puesto que he ido dándome cuenta cómo el dedicarme tiempo para mejorar mi bienestar ha repercutido significativamente en mis relaciones con las personas que me rodean, tanto en mis familia como en mi trabajo, es decir, al lograr ir incorporando las prácticas de mindfulness por ejemplo, he ido desarrollando poco a poco la capacidad de aprender a autoregularme, siento que he aprendido poco a poco o no reaccionar ante las agresividades de los demás o a lo que percibo como agresivo por parte de los demás. Estoy aprendiendo a ser menos reactiva y más comprensiva, tengo más paciencia y tolerancia, cosa que me ha evitado tener problemas de roce con las personas, evito peleas o discusiones muchas veces innecesarias. He aprendido a comprender que la historia que yo me cuento uno es necesariamente la verdad y eso hace que esté más compasiva.
Respecto a las acciones concretas para incorporar en mis rutinas, están la de prestar atención a cómo me encuentro hoy, cómo me siento, preguntas que me estoy haciendo y respondiendo cada mañana antes de iniciar la jornada de trabajo, de esta manera tomo conciencia de mi estado de ánimo (generalmente positivo y entusiasta) y procuro saludar a mis colegas con cariño y una sonrisa. ( es increíble cómo te responden de bien) este es mi autocuidado personal que repercute en el resto. Con respecto a los estudiantes , coon ellos he incorporado rutinas de prestar atención a algo que les guste mucho tener en su vida y que agradezcan por ello, cosas muy sencillas que al no tenerlas, al desaparecer de su vida los haría sentirse tristes. Esto con la intención de que aprendan a agradecer muchas cosas de las cuales dan por sentada. Comencé un diario de gratitud hace un tiempo y es increíble cómo van llegando cada día más cosas por las que agradecer
Maravilloso, sin duda alguna. Nos cuentas una hermosa experiencia
¿Qué lugar ocupa actualmente el autocuidado en su vida personal y en su práctica docente?
Aún no priorizo el autocuidado. Y a su vez voy reflexionando y entiendo que tiene que ver con la autovaloración que tengo, también mi crianza, viene a mi mente mi abuela que me educó tremendamente productiva, valorando siempre el producto más que el descanso. El descanso es de la gente floja… en estos momentos entiendo que tengo el poder de modificar esas creencias, con constancia gracias a la neuroplasticidad. Vuelvo a la reflexión y sigo respondiendo ya entendiendo que está solo en mi integrar el autocuidado como prioridad.
Considerando las demandas del quehacer docente: ¿Qué pequeñas acciones concretas podrían incorporarse en la rutina diaria para favorecer una mayor atención, presencia y autocuidado personal y de la comunidad docente?
Invocar la presencia, ejercicios de estiramientos, pausa activa, escuchar con presencia real las experiencias y el mundo interno de cada estudiante. Tienen tanto que enseñarnos, esa sonrisa permanente, amable, verse niños, pensar que haría yo si fuera “Maicol” tan alegre siempre y con una vida tan difícil… como se encuentran directamente con la alegría… y bueno, todo esto mencionado en el recinto educativo, sobre todo con mis colegas mayores, que como reflexione anteriormente parten su infancia como niñas que tuvieron que crecer más rápido, ser responsable tempranamente de hermanos pequeños según experiencias que me cuentan mis colegas… entre otras tantas y más situaciones difíciles que por cierto las alejan al igual que a mí del autocuidado, La mayoría son madres, siempre han cuidado, pero nadie las cuida a ellas, una vida completa sin bajar la guardia, para ellas quisiera con mi alma una comunidad educativa que las haga sentir cuidadas. Pero muchas de mis colegas son parcas… a mi parecer creo que lograrían un gran cambio si se les tratara amablemente, siempre explicando y guiando que el trato amable (al igual que con ellas) favorece en la enseñanza, relación con los niños y vinculación que por cierto ayuda a mejorar los aprendizajes y las relaciones interpersonales con colegas
En la actualidad, son pocos los espacios de autocuidado tanto para los docente, asistente de aula y hasta a los mismos estudiantes. El foco educacional está dirigido a lineamientos de cumplimientos académicos, dejando un poco de lado estas instancias de suma importancia.
¿Qué lugar ocupa actualmente el autocuidado en su vida personal y en su práctica docente? Honestamente no me doy el tiempo necesario para reflexionar en la real importancia que le doy al autocuidado. Estoy consciente que el autocuidado permitirá una salud estable, sin embargo, con todo el quehacer diario olvido la importancia de realizar una pausa para dedicar un tiempo al autocuidado.
Considerando las demandas del quehacer docente: ¿Qué pequeñas acciones concretas podrían incorporarse en la rutina diaria para favorecer una mayor atención, presencia y autocuidado personal y de la comunidad docente?: 1. Incorporar pequeñas pausas activas de respiración consciente en medio de la clase. 2. Establecer límites claros entre el tiempo laboral y personal. 3. Promover espacios de escucha activa al inicio de las comunidades de aprendizaje o consejo de profesores.
El autocuidado ocupa un lugar relevante en mi vida personal y en mi práctica profesional, aunque reconozco que, debido a las múltiples demandas del trabajo, muchas veces queda en un segundo plano. El ritmo cotidiano y las responsabilidades propias de la labor educativa hacen que sea difícil detenerse para reconocer las propias necesidades físicas y emocionales. Sin embargo, considero que cuidar de nuestro bienestar es un factor protector que favorece el equilibrio personal, fortalece la salud mental y mejora la calidad de las relaciones con estudiantes y colegas.

En este contexto, es importante incorporar pequeñas acciones que promuevan el autocuidado y el cuidado mutuo, como realizar pausas activas durante la jornada, practicar ejercicios de respiración consciente, mantener espacios de diálogo y apoyo entre colegas, respetar los tiempos de descanso y fomentar instancias de convivencia que fortalezcan el clima laboral. Estas acciones, aunque sencillas, contribuyen a una mayor atención, presencia y bienestar, permitiéndonos desempeñar nuestra labor docente de manera más saludable y sostenible.
Actualmente, creo que hago poco por mi autocuidado debido a la exigencia laboral. El colegio donde trabajo queda a una hora y media de donde vivo y por ende, paso bastante tiempo en el bus. Mi mantra este año es, quien se enoja pierde. Este tipo de pensamiento, me ayuda a despojarme del control de algunas cosas como por ejemplo, la demora en llegar a casa producto de los "tacos".
En el colegio procuro tener una rutina en donde pueda conversar con las colegas, en los tiempos de descanso, generar instancias de risas para liberar hormonas de felicidad. En momentos en que estoy sola y me siento agobiada, aplico respiraciones conscientes; luego, hago un listado de cosas por hacer y les voy dando prioridad para dar un poco de tranquilidad a mi mente. Creo que cada uno de nosotros podemos ser impulsores de una sana convivencia tanto con nosotros mismos, nuestras colegas, estudiantes y apoderadas.