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TALLER ESTRATEGIAS DE AUTOCUIDADO PARA EL BIENESTAR DOCENTE - Sesión N°4 "Cultivo de una atención plena"

UNIDAD 2: Cultivo de una atención plena

La Unidad N.º 2 se centra en la comprensión de la relación dinámica entre una mente distraída y una mente presente. A lo largo de esta unidad, se busca mostrar cómo el cultivo de una atención más enfocada contribuye a una vida más consciente del momento presente, así como a un mayor nivel de autocuidado y bienestar en la vida cotidiana.

SESIÓN N.º 4

En esta sesión se abordará una habilidad fundamental para el bienestar personal y profesional: la capacidad de dirigir y sostener la atención.

A lo largo del día, la mente tiende a desplazarse entre preocupaciones, tareas pendientes, recuerdos y múltiples estímulos que compiten por el foco atencional. Este funcionamiento es habitual; sin embargo, cuando se aprende a reconocer estos momentos de distracción y a regresar de manera consciente al presente, comienza a desarrollarse una relación más cercana, clara y amable con la propia experiencia.

El cultivo de una atención más consciente no busca eliminar las distracciones, sino fortalecer la capacidad de darse cuenta de ellas y de volver, una y otra vez, al momento presente. Esta práctica, aunque sencilla, puede tener un impacto significativo en la manera en que se vive la cotidianidad, contribuyendo a reducir el desgaste asociado al “piloto automático” y a favorecer un mayor bienestar en la vida personal y en el ejercicio docente.

Enlace a la Sesión N°5.

Comentarios

Tejiendo experiencias
Se les invita cordialmente a compartir, en pocas palabras, alguna experiencia, descubrimiento o reflexión que haya surgido durante la práctica de esta sesión. Esta instancia no tiene como propósito evaluar, juzgar o debatir las experiencias de otras personas, sino más bien ofrecer cada vivencia personal y, al mismo tiempo, escuchar con respeto la de los demás. Cada aporte representa una perspectiva única que contribuye a enriquecer el aprendizaje colectivo.
Durante esta sesión reflexioné sobre la importancia de compartir nuestras experiencias y escuchar las de los demás con respeto y empatía. Comprendí que cada persona enfrenta situaciones diferentes y que, al conocer otras perspectivas, podemos aprender nuevas formas de actuar y mejorar nuestra práctica. Me quedo con la idea de que el aprendizaje se enriquece cuando compartimos y valoramos las experiencias de todos.
Me pareció una sesión muy interesante, ya que invita a reflexionar sobre algo tan cotidiano como nuestra atención y darnos cuenta de cuántas veces funcionamos en «piloto automático». Considero importante aprender a identificar cuándo nuestra mente está distraída y practicar la capacidad de volver al momento presente. Esto puede ayudarnos no solo a mejorar nuestro bienestar personal, sino también a estar más presentes y disponibles en nuestra labor docente.
una reflexión que me deja esta sesión es que muchas veces estamos físicamente presentes, pero nuestra mente está pensando en varias cosas a la vez. Aprendí que dirigir la atención de manera consciente permite detenernos, conectar con el momento presente y responder con mayor calma.
En mi experiencia, el autocuidado ha pasado de ser algo opcional a ser un pilar esencial, aunque a veces cuesta mantenerlo en el centro. En la vida personal, es el espacio donde recupero energía y equilibrio; en la práctica docente, es la base que me permite estar presente, escuchar y responder con paciencia, pues entiendo que no puedo ofrecer a los estudiantes lo que no cultivo en mí mismo. Sin embargo, las múltiples demandas —planificaciones, evaluaciones, tareas administrativas— suelen empujar este cuidado hacia un segundo plano, como si fuera algo que se puede dejar para después, olvidando que es parte fundamental de nuestra responsabilidad profesional.
Ante esta realidad, es necesario integrar acciones sencillas pero constantes en la rutina diaria. A nivel personal, puedo incorporar pausas breves y conscientes entre actividades, establecer límites claros entre el tiempo laboral y el descanso, y reservar momentos cortos para lo que me renueve. Para fortalecer el cuidado mutuo entre colegas, podríamos crear espacios breves de encuentro y escucha, compartir formas de organizar el trabajo sin sobrecargarnos y recordarnos mutuamente que cuidarnos es también cuidar la calidad de la educación que entregamos. Así, el cuidado deja de ser una tarea individual y se transforma en una forma de convivencia que nos hace más sostenibles y comprometidos con nuestra labor.
Antes de comenzar mi jornada laboral, procuro dedicar unos minutos a mi autocuidado. Escucho música que me transmite tranquilidad, realizo ejercicios de respiración consciente para reducir el estrés y prepararme mentalmente, hago algunos estiramientos para relajar el cuerpo y organizo mis pensamientos y objetivos del día. Estas pequeñas acciones me ayudan a iniciar la jornada con mayor calma, atención y una actitud positiva hacia mi trabajo.
EN LA ACTUALIDAD HOY DEBEMOS CUIDAR NUESTRA SALUD MENTAL.
es muy importante atender al presente y a nuestro cuerpo, escuchas sus mensajes y señales para un mejor vivir y prevenir situaciones de tensión, estrés y salud en general.
se puede incorporar pequeñas acciones en la rutina diaria tales como cada cierto rato sentir la respiración, agudizar los sentidos, sentir el cuerpo , guardar silencio... con algunos segundos es suficiente.
En mi entorno personal, intento a diario salir a caminar a un bosque cercano donde viví, ese espacio logra en mi tranquilidad, bajar la tensión del día y me desconecta en el momento de la rutina diaria.

Es necesario incorporar espacios con pequeños momentos, antes de iniciar a una sala de clase, en los consejos de profesores ejemplo movimientos de estiramientos o dar la palabra de decir como uno se siente, es importante el poder conversar nuestras emociones.
El autocuidado es un aspecto fundamental en las prácticas laborales , ya que influye directamente en nuestro bienestar y en la calidad de nuestro trabajo. Sin embargo, las múltiples responsabilidades y exigencias diarias hacen que, en muchas ocasiones, dejemos nuestras propias necesidades en un segundo plano. En mi experiencia, reconozco la importancia de fortalecer este hábito para mantener un equilibrio entre la vida personal y laboral.

Considero que el cuidado mutuo también es esencial, ya que un ambiente de apoyo y colaboración favorece el bienestar de toda la comunidad educativa. Para ello, es posible incorporar acciones simples, como realizar pausas activas durante la jornada, practicar ejercicios de respiración o estiramiento, respetar los tiempos de descanso, compartir espacios de diálogo entre colegas y promover instancias de convivencia. Estas estrategias contribuyen a disminuir el estrés, fortalecer la salud mental y desarrollar una práctica docente más consciente, saludable y sostenible.
En ocasiones en nuestro día a día cuesta darnos un tiempo para cuidarnos
Cuando le damos prioridad al autocuidado no solo estaremos mejorando nuestro bienestar, sino que le estaremos dando un ejemplo positivo a nuestros estudiantes.
La importancia del autocuidado radica en su capacidad para mantener la salud mental y emocional. Vale destacar el rol que juega el trabajo en equipo y apoyo mutuo entre colegas para combatir el agotamiento emocional.
A diario nos enfrentamos a muchas situaciones de estrés y es por eso que debemos aprender la importancia de querernos y respetarnos. Cada los espacios son más reducido pero, aun así debemos darnos el tiempo de trabajar en el autocuidado.
En mi vida diaria procuro realizar actividad física, caminar y compartir con personas positivas que me transmitan buenas energías. Considero que el autocuidado depende, en gran medida, de las decisiones que tomo para sentirme bien, útil y feliz. Para mantener mi equilibrio físico y emocional, busco estar en paz conmigo misma y cultivar relaciones sanas y positivas, tanto con las personas cercanas como con aquellas que forman parte de mi entorno.
En mi experiencia, el autocuidado ha dejado de ser una práctica opcional para convertirse en un pilar esencial de mi bienestar, aunque reconozco que, debido a las múltiples exigencias del trabajo, no siempre es fácil mantenerlo como una prioridad. En el ámbito personal, representa el espacio donde logro recuperar energías, encontrar equilibrio y fortalecer mi salud física y emocional. En la práctica docente, constituye la base que me permite estar presente para mis estudiantes, escucharlos con atención, responder con empatía y enfrentar los desafíos cotidianos con mayor paciencia y serenidad. He comprendido que difícilmente puedo promover el bienestar de otros si antes no procuro cuidar el mío.
No obstante, las numerosas responsabilidades propias del ejercicio docente, como la planificación, las evaluaciones, las tareas administrativas y la atención de diversas situaciones escolares, suelen relegar el autocuidado a un segundo plano, como si pudiera postergarse indefinidamente. Sin embargo, esta visión desconoce que cuidar nuestra salud física y mental es también una responsabilidad profesional, ya que influye directamente en la calidad de nuestro desempeño y en las relaciones que establecemos con la comunidad educativa.
Frente a esta realidad, considero fundamental incorporar acciones sencillas, pero constantes, en la rutina diaria. A nivel personal, es importante realizar pausas conscientes durante la jornada, establecer límites saludables entre el trabajo y la vida personal, respetar los tiempos de descanso y dedicar momentos a actividades que favorezcan el bienestar y la renovación emocional. Del mismo modo, a nivel institucional, fortalecer el cuidado mutuo entre colegas mediante espacios de diálogo, apoyo y escucha activa, compartir estrategias para organizar el trabajo sin generar sobrecarga y promover una cultura organizacional basada en el respeto y la colaboración contribuye a prevenir el desgaste laboral.
De esta manera, el autocuidado deja de ser una responsabilidad exclusivamente individual para transformarse en un compromiso colectivo que fortalece la convivencia, favorece un clima laboral saludable y permite desarrollar una labor educativa más humana, sostenible y comprometida con el bienestar de toda la comunidad escolar.
Es necesario darnos una pausa en nuestro dia a dia, es vital para recargar energías, reducir el estrés y ver las cosas con mayor claridad. Detenerse un momento no es perder el tiempo, es justo y necesario, es una estrategia para cuidar nuestra salud mental y continuar el camino con más fuerza y mejor enfoque.
Comparto tu premisa, creo que recargar energías con estas acciones son esenciales, antes, durante y después de la ejecución de la enseñanza.
Después de revisar esta sesión considero que uno de los mayores desafíos que enfrentamos como docentes es aprender a dirigir nuestra atención de manera consciente en un contexto donde las exigencias son permanentes. Muchas veces funcionamos en "piloto automático", resolviendo problemas, cumpliendo plazos y respondiendo a múltiples demandas, sin detenernos a reconocer cómo nos sentimos o qué necesita nuestro cuerpo y nuestra mente.

Esta sesión me hizo reflexionar sobre la importancia de volver al momento presente. Comprendí que prestar atención a la respiración, a las emociones y a las sensaciones corporales no es una pérdida de tiempo, sino una estrategia concreta para reducir el estrés, mejorar la toma de decisiones y fortalecer nuestro bienestar. Cuando logramos estar realmente presentes, también mejoramos la calidad de nuestras relaciones con estudiantes, colegas y familias.

Como comunidad educativa, creo que debemos avanzar hacia una cultura donde el autocuidado y la atención consciente formen parte de la vida cotidiana y no solo de actividades esporádicas. Incorporar pequeñas pausas durante la jornada, generar espacios de escucha entre colegas y recordar que nuestro bienestar impacta directamente en la calidad de la educación son acciones que pueden marcar una diferencia significativa.

Finalmente, me quedo con la idea de que desarrollar una atención más consciente no significa evitar las distracciones o eliminar el estrés, sino aprender a reconocerlos y volver, una y otra vez, al presente. Ese ejercicio constante fortalece nuestra salud mental, nos ayuda a enfrentar los desafíos con mayor serenidad y nos permite acompañar a nuestros estudiantes desde una presencia más humana, empática y consciente.
Aquí tienes una propuesta de respuesta para el foro, redactada en primera persona e integrando los conceptos de la sesión directamente con tu realidad educativa:Título: El desafío de habitar el "Aquí" en la educación técnica y de adultosEstimada comunidad y colegas:Quisiera compartir mi reflexión sobre esta cuarta cápsula, la cual me ha parecido profundamente reveladora. En el día a día, entre la elaboración de planes de apoyo individual en el Colegio Educadultos Conchalí y las exigencias de articulación técnico-profesional en el Liceo Bicentenario Francisco Bilbao Barquín, es muy fácil caer en lo que la sesión define como la "sociedad del rendimiento". A menudo nos encontramos cultivando una mente distraída a través del multitasking, saltándonos las pausas y desconectándonos de nuestra respiración. El material nos recuerda una cruda realidad: una mente distraída es una mente infeliz, que tiende a sentirse sobrepasada, con un ruido mental constante y desconectada de los demás. Para nuestra labor pedagógica, considero que este recurso es vital por los siguientes motivos: La atención como llave del bienestar: Se nos enseña que regular la atención es la clave para abrir la puerta al bienestar personal y profesional. Integración deliberada: Entender que el bienestar surge cuando un sistema se integra (conectando y diferenciando sus partes) nos da una base sólida; el mindsight nos permite crear esta integración de manera deliberada en nuestras vidas. Disponibilidad para el estudiante: Al transitar hacia una mente que está donde está el cuerpo, logramos mayor calma y nos volvemos más abiertos, amables y disponibles para nuestros estudiantes. Esto es fundamental para escuchar genuinamente a los centros de alumnos o mediar en debates. El Mindfulness como forma de ser: Más que una técnica, es una manera de habitar nuestra experiencia momento a momento, con apertura, receptividad y discernimiento. El poema "Perdido" de David Russel Wagoner resume perfectamente el desafío que me llevo de esta sesión: tratar el lugar donde estamos, el "Aquí", como a un poderoso desconocido, deteniéndonos para dejar que el entorno escolar nos encuentre. Prestar atención de esta forma constituye el verdadero fundamento de nuestro autoconocimiento
Esta sesión me permitió tomar mayor conciencia de cuántas veces, durante el día, mi mente se adelanta a lo que viene o permanece en lo que ya pasó, dejando de lado el momento presente. Comprendí que cultivar la atención no significa evitar las distracciones, sino reconocerlas con amabilidad y volver una y otra vez al aquí y al ahora. Como docente, esta práctica me invita a estar más presente para mis estudiantes y para mí misma, favoreciendo una escucha más atenta, una mayor calma y una forma más consciente de enfrentar los desafíos cotidianos. Me llevo el compromiso de incorporar pequeñas pausas durante la jornada para recuperar mi atención y evitar actuar en "piloto automático".
Esta sesión me hizo reflexionar sobre cuánto influye nuestra propia atención en la calidad de la enseñanza. Muchas veces las exigencias del trabajo nos llevan a actuar de manera automática, sin detenernos a observar cómo nos sentimos o dónde está realmente nuestra atención. Considero que las estrategias presentadas son sencillas, aplicables y muy útiles para fortalecer el autocuidado, mejorar la regulación emocional y estar más presentes tanto con nuestros estudiantes como con nuestros colegas. Sin duda, este recurso entrega herramientas concretas que pueden contribuir a una práctica pedagógica más consciente, humana y efectiva.
Al leer la ficha del taller logre comprender la importancia de estar realmente presente durante mi jornada como docente. Muchas veces, debido a las múltiples responsabilidades, actúo en "piloto automático", sin detenerme a observar cómo me siento o cómo estoy acompañando a mis estudiantes.
La frase de William James me hizo comprender que, aunque mi mente se distraigaen ocasiones, siempre es posible volver conscientemente al momento presente. La práctica de respiración también me ayudó a reconocer la tensión que acumulo y la importancia de hacer pequeñas pausas para cuidar mi bienestar y de compartir estas pausas con mis estudiantes.
Como desafío, quiero incorporar momentos de atención plena durante mi jornada, porque estoy convencida de que una docente que se cuida puede enseñar con mayor calma, escuchar mejor a sus estudiantes y favorecer un ambiente de aprendizaje más positivo.
Estos ejercicios son fundamentales para relajar el cuerpo, el alma y el cerebro sobre todo en los momentos previos antes de iniciar una clase o realizar una actividad en la escuela. Creo que es fundamental la ejecución de estas acciones de autocuidado y también, llevarlas al aula ya que garantiza que los/as estudiantes también se relajen y suelten las tensiones con la finalidad de garantizar el respeto de los acuerdos actitudinales, las normas de convivencia y el aprendizaje, porque los/as estudiantes se conectan con el ambiente.
Estas acciones de Mindfulness son fundamentales y muy fructíferas en todo el ambiente pedagógico y de la vida.
Cuando damos prioridad al autocuidado, no solo estamos favoreciendo nuestro propio bienestar, sino que también entregamos un ejemplo positivo a nuestros estudiantes. Como docentes, nuestras actitudes y la manera en que enfrentamos las dificultades también educan, por lo que aprender a cuidarnos, respetarnos y reconocer nuestras propias necesidades puede transmitir a los estudiantes la importancia de valorar su bienestar físico y emocional.

El autocuidado cumple un papel fundamental en la protección de nuestra salud mental y emocional, especialmente considerando que diariamente nos enfrentamos a múltiples situaciones de estrés, exigencias y responsabilidades. En este sentido, también resulta muy importante el trabajo en equipo y el apoyo mutuo entre colegas, ya que compartir experiencias, escucharnos y acompañarnos puede contribuir a disminuir la sensación de sobrecarga y prevenir el agotamiento emocional.

Aunque muchas veces los espacios y tiempos destinados al autocuidado son reducidos debido a las demandas propias de la labor educativa, considero necesario aprender a otorgarnos esos momentos. Darnos tiempo para descansar, reflexionar, conectarnos con nosotros mismos y reconocer nuestros límites también forma parte de querernos y respetarnos.

Por ello, el autocuidado no debería ser visto como algo opcional o secundario, sino como una práctica necesaria para ejercer nuestra labor de manera más saludable, consciente y equilibrada. Cuidarnos también nos permite estar en mejores condiciones para acompañar, enseñar y brindar apoyo a nuestros estudiantes.
En esta sesión de Cultivo de una atención plena pude darme cuenta que vivimos en una sociedad que cada vez exije más y más tiempo y vivir todo rápido, actuamos sin pensar mucho, sin tiempo para reflexionar o disfrutar de lo verdaderamente importante, sin darnos el tiempo para vivir el presente, muchas veces nos vemos sobrepasados como docentes con la falta de tiempo por el exceso de trabajo administrativo, perdemos tiempo en llenar documentos, fichas, hacer y correjir pruebas, planificar, evaluar, etc que no tenemos tiempo para lo verdaderamente importante que es en educación acompañar y poner atención a las verdaderas necesidades de nuestros estudiantes, a medida que podamos vivir el presente sin pensar en el pasado ni preocuparnos por el futuro estaremos modelando conductas y seremos un verdadero ejemplo para futuras generaciones que lo que más carecen hoy en dia es de herramientas para complementar y fortalecer su bienestar emocional.
La atención plena nos invita a detenernos por un momento y estar realmente presentes, dejando de lado, aunque sea por unos minutos, aquello que ya pasó y aquello que todavía no ocurre.
En nuestra vida cotidiana, y especialmente en el trabajo, muchas veces funcionamos en automático: hacemos, resolvemos, atendemos y seguimos adelante sin preguntarnos cómo estamos. El autocuidado comienza cuando aprendemos a hacer una pausa y escucharnos.
Practicar la atención plena es observar nuestra respiración, reconocer nuestras emociones, sentir nuestro cuerpo y aceptar lo que estamos viviendo sin juzgarnos. No siempre podemos cambiar las situaciones que nos generan estrés, pero sí podemos aprender a responder de una manera más consciente.
Cultivar esta práctica nos permite conocernos mejor, reconocer nuestros límites y entender cuándo necesitamos descansar, pedir ayuda o simplemente regalarnos un momento de tranquilidad.
El estres del día hace que nos olvidemos de recargar nuestras energías, sintiendo cansancio y sentir agobio durante el día, este taller nos recuerda que somos humanos y necesitamos un momento de relajación.
Hola,nunca le había prestado atención a que claro realmente siempre ando un paso más adelante, no me detengo a enfocarme 100% en lo que estoy haciendo y obviamente eso mejoraría mis actos.
Buenas noches Gladys, yo estaba igual trabajaba de lunes a domingo teniendo dos trabajos y totalmente distintos, pero un día mi cuerpo empezó a hablar y llego el día en que ya ni siquiera tenía ánimos de levantarme y todo me molestaba, es ahí donde entendí que yo necesitaba tiempo para mí y familia, cuando te das cuenta que ese motor piloto que llevamos te hace ver que te pierdes de muchas cosas linda que tiene la vida para uno, espero esto te ayude con tu vida para que siempre mejores cariños para ti.
Muchas veces el estrés y el cansancio se manifiesta a través de dolencias físicas que imposibilitan realizar nuestra labor con normalidad, pero aquí es donde me doy cuenta que con solo unos minutos de autocuidado al día puedo liberarme de parte de esa carga acumulada, mediante respiración consiente, ejercicios de yoga o simplemente abrirnos a conversar acerca de como nos sentimos.
Excelente conexión con la atención y la mente que siempre pretende arrancarse y debemos siempre invitarla a regresar al presente consciente. Muchas gracias.
El autocuidado también significa aprender a estar presentes en el momento y escuchar lo que nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan. La atención plena nos ayuda a detenernos por unos minutos, respirar y observar nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos. Practicarla puede ayudarnos a disminuir el estrés, mejorar nuestra concentración y reconocer cuándo necesitamos descansar. Cuidarnos es aprender a escucharnos, respetar nuestros límites y darnos espacios para estar tranquilos. A veces, unos minutos de respiración consciente pueden ser una forma sencilla de comenzar a cuidar nuestra salud y nuestro bienestar.
El autocuidado también puede cultivarse a través de la atención plena (mindfulness). Consiste en aprender a detenernos por un momento y observar lo que estamos viviendo, sin juzgarnos ni exigirnos cambiarlo inmediatamente.
Muchas veces funcionamos en “piloto automático”: hacemos muchas cosas a la vez, pensamos en lo que ocurrió ayer o anticipamos lo que podría pasar mañana. La atención plena nos invita a regresar al presente, reconocer nuestra respiración, escuchar nuestro cuerpo y observar nuestros pensamientos y emociones con mayor amabilidad.
Desde esta perspectiva, autocuidarnos no siempre significa hacer más, sino aprender a estar presentes. Una pausa consciente puede ayudarnos a identificar cuándo estamos cansados, tensos, preocupados o sobreexigidos, permitiéndonos responder a nuestras necesidades antes de llegar al agotamiento.
Cultivar una atención plena es, en cierto modo, cultivar una relación más amable con nosotros mismos. Es poder decir: “En este momento estoy aquí, puedo respirar, puedo observar lo que siento y puedo elegir cómo acompañarme”.
El autocuidado comienza cuando dejamos de vivir únicamente desde la exigencia y empezamos a prestar atención a lo que realmente necesitamos.
Aprendí que detenerse unos minutos, respirar y observar nuestros pensamientos y emociones permite disminuir el estrés y evitar actuar en “piloto automático”. Considero que estas estrategias son sencillas, pero muy útiles para cuidar nuestra salud emocional y mejorar la relación con los estudiantes y colegas. Sin lugar a dudas, el bienestar del profesor o profesora, influye directamente en el clima de aprendizaje. Cuando el o la docente se encuentra emocionalmente equilibrado, puede planificar, enseñar y acompañar a sus estudiantes con mayor motivación y claridad. Por ello, el autocuidado no debe verse como algo individual o secundario, sino como una herramienta necesaria para desarrollar una labor pedagógica más humana, consciente y efectiva. La atención plena, mediante acciones sencillas como realizar pausas, respirar profundamente y observar cómo nos sentimos, puede contribuir tanto al bienestar personal del docente como a una mejor experiencia educativa para toda la comunidad escolar.
Si pongo como prioridad el autocuidado, primero voy a estar bien yo y después los demás; en esta caso me refiero a que si me siento bien, voy a transmitirle a mis estudiantes una buena clase, con un buen clima. Sin terminar de recordarlo somos el ejemplo de nuestros alumnos, pero no somos su familia, lo que la comunidad no sabe hacer esa diferenciación, lo que al docente se le recae toda la responsabilidad, por el hecho de ser la imagen referente tanto físico y emocional.
El autocuidado es fundamental en la salud mental, sobre todo en los docentes, en que cursamos diferentes situaciones de estrés, responsabilidad y exigencia. Lamentablemente el trabajo mutuo, el apoyo entre colegas, compartir experiencias, no se da mucho en este rubro, ya que nosotros como docentes somos muy individualistas, competitivos y muy yo yo, lo que hace que el estrés y la tensión en el ambiente laboral sea cada vez peor.
Esperemos que todo esto cambie algún día!!!
Esta sesión muestra que la atención plena es una capacidad que se entrena y no una exigencia que pueda resolverse únicamente pidiendo concentración. Observar la distracción y regresar con amabilidad a la respiración, la postura y la tarea presente puede reducir el piloto automático. En educación, practicar pausas conscientes y modelar esta forma de atención puede beneficiar tanto al docente como a sus estudiantes.
Esta sesión me hizo reflexionar sobre la importancia de detenernos un momento y prestar atención a cómo nos sentimos. Muchas veces, por las responsabilidades y el ritmo del trabajo, funcionamos en “piloto automático” y no nos damos el tiempo de escuchar nuestro cuerpo y nuestras emociones. Me quedo con la idea de que pequeñas pausas durante la jornada, como respirar, relajarnos o simplemente estar unos minutos en el presente, pueden ayudarnos a disminuir el estrés y sentirnos mejor. También considero importante llevar estas prácticas a nuestro trabajo, ya que si nosotros estamos bien, podemos estar más disponibles y acompañar de mejor manera a nuestros estudiantes.
Durante esta sesión pude reflexionar sobre la importancia de compartir experiencias y estar dispuesto a dialogar/escuchar a otros, por ejemplo colegas, teniendo siempre presente el respeto e incluso por las ideas distintas a las propias. Siento que estoy más atenta a los otros, comprendiendo que cada persona enfrenta situaciones diferentes y que, podemos aprender de estas interacciones y mejorar nuestra práctica. Estoy más dispuesta a trabajar colaborativamente para mejorar mis prácticas y apoyar a mis colegas.