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TALLER ESTRATEGIAS DE AUTOCUIDADO PARA EL BIENESTAR DOCENTE - Sesión N°5 "Beneficios de una atención enfocada en el presente"

En esta segunda sesión de la Unidad N° 2, seguimos profundizando en uno de los descubrimientos más sorprendentes sobre cómo funciona nuestra mente: el cerebro no distingue con claridad entre lo que percibe y lo que imagina. Esto significa que aquello que habitualmente nos imaginamos tiene un impacto real y concreto en nuestro cuerpo, en nuestras emociones y en nuestra calidad de vida. A través de una experiencia simple y reveladora, se podrá comprobar en carne propia cómo una imagen mental es capaz de activar respuestas físicas reales, abriendo una pregunta que vale la pena hacerse: si la imaginación tiene tanto poder, ¿cómo la estamos usando?

Desde ahí, se explora una distinción fundamental propuesta por Jon Kabat-Zinn entre dos modos de habitar el mundo: el modo hacer y el modo ser. El primero nos instala en el piloto automático, en el análisis constante, en la lucha con lo que no encaja y en una mente que viaja sin parar entre el pasado y el futuro. El segundo nos invita a detenernos, a conectar con la experiencia presente, a observar los pensamientos sin confundirlos con hechos y a habitar la vida con una actitud más abierta y serena. Reconocer en cuál de los dos modos estamos es ya, en sí mismo, un acto de conciencia transformador.

La sesión cierra con una práctica de atención que permite experimentar directamente ese cambio de modo, sintiendo en el propio cuerpo cómo volver al presente reduce la ansiedad y restaura la calma. Porque cada vez que la mente regresa al momento real y deja de anticipar amenazas imaginarias, el sistema nervioso descansa y el bienestar tiene espacio para aparecer. Una práctica que, con el tiempo y la constancia, se convierte en una de las herramientas más poderosas para el autocuidado cotidiano.

Enlace a la Sesión N°6

Comentarios

Tejiendo experiencias
Se les invita cordialmente a compartir, en pocas palabras, alguna experiencia, descubrimiento o reflexión que haya surgido durante la práctica de esta sesión. Esta instancia no tiene como propósito evaluar, juzgar o debatir las experiencias de otras personas, sino más bien ofrecer cada vivencia personal y, al mismo tiempo, escuchar con respeto la de los demás. Cada aporte representa una perspectiva única que contribuye a enriquecer el aprendizaje colectivo.
presencia y autocuidado personal y de la comunidad docente?.
El auto cuidado en. Mi.vida cotidiana es fortalecer salud metal..fisica..emocional estas práctica ayudan a prevenir enfermedades y tener un equilibrio en tus responsabilidades como docente...
Bueno, en mi vida e podido comprobar que yo no me preocupaba de mi persona,pero ahora cuando mi cuerpo espeso a expresar lo que realmente estaba pasando dentro de mi,preste atención y comencé a interesarme en esta bien para no enfermar, ahora estoy yo en primer .lugar y como docente el trabajo se hace más liviano
Las acciones que tendrían que tener cada docente, seria tener una sala adaptada para tener 10 minutos ,de reflección y descanso mental , para que nuestro cuerpo no enferme y sea saludable.
Es fundamental encontrar estrategias para resguardar nuestra salud emocional, especialmente considerando la exposición diaria a situaciones estresantes. Cuidar nuestro bienestar nos permite enfrentar los desafíos cotidianos de manera más equilibrada, favoreciendo tanto nuestro desempeño laboral como nuestra calidad de vida.
En lo personal es pasar tiempo en familia o tiempo a solas para poder descansar y en la comunidad es tiempo de sacar un poco el foco del trabajo
Me pareció una sesión muy interesante, especialmente porque muestra cómo nuestros pensamientos e imágenes mentales pueden influir directamente en cómo nos sentimos y reaccionamos. El ejercicio del limón permite comprender de manera sencilla cómo la mente puede generar respuestas en el cuerpo. Me quedo con la importancia de aprender a diferenciar entre lo que realmente está ocurriendo y aquello que estamos anticipando, para así poder vivir con mayor calma y presencia.
Esta sesión me permitió comprender la importancia de estar más presente en el momento actual, evitando que las preocupaciones del trabajo o de la vida cotidiana ocupen constantemente nuestra atención. Como docente, muchas veces estamos pendientes de varias situaciones a la vez, por lo que aprender a enfocar la atención y conectar con el presente puede ayudarnos a disminuir el estrés y cuidar nuestro bienestar. También considero que este autocuidado se fortalece cuando como comunidad docente nos apoyamos, escuchamos y respetamos, generando un espacio donde podamos sentirnos acompañados y comprendidos.
Buenísima ..pequeñas acciones. Concretas
El preguntar cómo estamos? Dar la palabra, dar espacios de conversación breve, puede ser mediante dinámicas o lluvias de ideas.
Buscar opciones de espacios previos al inicio de clases.
Me encanta lo que se está haciendo, ya que significa que están preocupados de nosotros.
El autocuidado representa un pilar fundamental para el ejercicio de la profesión, ya que impacta directamente en el bienestar personal y en la calidad de las prácticas pedagógicas. No obstante, las altas demandas del contexto educativo hacen que, en muchas ocasiones, sea postergado frente a las responsabilidades diarias. En mi experiencia, reconozco que aún es un aspecto que debo fortalecer, incorporando espacios de pausa y reflexión dentro de la jornada.

Asimismo, considero que el cuidado mutuo debe ser promovido como parte de la cultura institucional. Acciones simples, como realizar pausas activas, practicar respiración consciente, respetar los tiempos de descanso, favorecer el apoyo entre colegas y generar instancias de encuentro y convivencia, contribuyen al bienestar emocional y a la prevención del desgaste profesional. Fortalecer estas prácticas permite desarrollar una comunidad educativa más saludable, colaborativa y comprometida, comprendiendo que cuidar de quienes educan es una condición esencial para ofrecer una educación de calidad.
Me gustó mucho sabes el cuidado de uno al otro.y el bienestar de cada unos de nosotros de la emoción y salud mental.
Estas experiencia de conexión con el aqui y el ahora nos permite tomar conciencia de nuestro cuerpo. En la medida que identificamos una molestia, tensión o dolor en alguna parte especifica del cuerpo y trabajamos esa zona afectada podemos corregir o soltar liberando la tensión o el dolor. Esta práctica de autocuidado debe el docente incorporarla a su rutina y en lo posible invitar a otros practicarlas en conjunto. Los establecimientos educacionales deberian incorporar este tipo de práctica en sus rutinas brindando espacios de reflexión y de autocuidado.
El cuidado debe ser promovido como parte de la cultura institucional. Acciones como realizar pausas activas, respetar los tiempos de descanso, favorecer el apoyo entre colegas y generar instancias de encuentro y convivencia, contribuyen al bienestar emocional y a la prevención del desgaste profesional. Fortalecer estas prácticas permite desarrollar una comunidad educativa más saludable, colaborativa y comprometida.
¿Qué lugar ocupa actualmente el autocuidado en su vida personal y en su práctica docente?
Ocupa un lugar relevante, es muy necesario "estar bien" para "sentirnos bien", esto comienza en nuestra mente para lograr enfrentar y resolver favorablemente la rutina diaria en el establecimiento educacional. Estas acciones de autocuidado nos ayudan a ser concientes con nosotros mismos como persona en primer lugar, luego podremos estar para quienes nos necesitan.

Considerando las demandas del quehacer docente: ¿Qué pequeñas acciones concretas podrían incorporarse en la rutina diaria para favorecer una mayor atención, presencia y autocuidado personal y de la comunidad docente?
En mi escuela, nuestra Jefe de Unidad Técnico Pedagógica junto a nuestro Equipo de Convivencia Educativa, nos entregan estas herramientas de autocuidado en consejos técnicos.
Considero que han sido experiencias positivas, que han favorecido nuestro autocuidado, estar en calma ante los desafíos diarios con nuestros estudiantes y todas las responsabilidades que nos demanda la comunidad educativa. Despejar nuestra mente, calmar nuestra ansiedad, es como recargar la batería y poder reiniciar. Es necesario continuar ejecutando estas prácticas.
A lo largo de mi trayectoria en la sala de clases y en roles de coordinación, he sentido de cerca el peso que significa responder a las exigencias diarias del entorno escolar. Con frecuencia, entre la planificación, las urgencias de la jornada y la atención a los estudiantes, el autocuidado suele quedar relegado al último lugar. Sin embargo, he aprendido que no puedo ofrecer la presencia plena, la empatía ni la paciencia que requiere mi labor si al mismo tiempo descuido mi propia salud física y emocional. Entendí que cuidarme no es un acto de egoísmo, sino un requisito ético para poder enseñar y liderar de forma sostenible.

En mi rutina diaria, he comenzado a incorporar pequeñas acciones concretas para proteger ese equilibrio. A nivel personal, me propongo hacer breves pausas de respiración entre clase y clase para recuperar la calma y marcar un límite sano al llevarme trabajo a casa, resguardando mis momentos de descanso. A nivel comunitario, procuro generar espacios de conversación franca con mis colegas durante los recreos o reuniones, donde podamos desahogarnos, darnos apoyo mutuo y celebrar los pequeños logros. Promover estos gestos sencillos en la escuela no solo nos protege del desgaste profesional, sino que crea una red de contención real donde todas y todos nos sentimos acompañados.
Es bueno encontrar maneras de resguardar nuestra salud emocional, debido a la exposición a situaciones estresantes a diario.
Para cuidar de mí, tanto en mi vida personal como en mi trabajo como docente, procuro realizar las siguientes acciones en mi día a día:

Organizo mi tiempo y planifico mis actividades diarias.
Duermo al menos 7 horas cada noche.
Me alimento de forma saludable y procuro mantener una buena condición física.
Me rodeo de personas positivas que aportan bienestar a mi vida.
Hace algunos años decidí no llevar trabajo a mi casa; todo lo realizo en el colegio.
Cuando no me siento bien físicamente, busco apoyo de un profesional de la salud.
Procuro mantener buenas relaciones con mis colegas y con el equipo directivo.
Actúo con honestidad y sinceridad, y he aprendido a decir cuando no puedo con alguna situación.
En mi tiempo libre disfruto de pasatiempos como cuidar mi jardín y tejer.

Estas acciones forman parte de mi forma de vivir y representan mi propio decálogo de autocuidado, el que me ayuda a mantener un equilibrio entre mi bienestar personal y mi labor docente.
El autocuidado constituye un elemento esencial para el bienestar personal y el desempeño profesional, ya que favorece el equilibrio emocional, fortalece la capacidad para afrontar las exigencias del trabajo y contribuye a brindar una atención de mayor calidad a los estudiantes. Sin embargo, las múltiples responsabilidades propias del ámbito educativo hacen que, con frecuencia, el cuidado personal quede relegado frente a las tareas cotidianas. Por ello, reconozco la importancia de incorporar de manera consciente hábitos que promuevan mi bienestar físico y emocional.

Del mismo modo, considero que el autocuidado debe entenderse como una responsabilidad compartida dentro de la comunidad educativa. Promover espacios de diálogo, realizar pausas durante la jornada, respetar los tiempos de descanso, fomentar el apoyo entre colegas y desarrollar actividades que fortalezcan la convivencia son acciones que favorecen un clima laboral positivo y ayudan a prevenir el estrés y el desgaste profesional. Consolidar una cultura institucional centrada en el bienestar de las personas no solo beneficia a los equipos de trabajo, sino que también repercute positivamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje, fortaleciendo una educación más humana, colaborativa y de calidad.
Muchas veces el mayor desgaste no proviene únicamente de lo que ocurre en la realidad, sino también de los escenarios que nuestra propia mente construye. Como docentes estamos constantemente anticipando problemas, pensando en todo lo que falta por hacer o preocupándonos por situaciones que aún no ocurren. Comprender que el cerebro responde a esas imágenes mentales como si fueran reales nos invita a ser más conscientes de cómo dirigimos nuestros pensamientos.

Creo que esta distinción entre el "modo hacer" y el "modo ser" representa un gran desafío para quienes trabajamos en educación. Con frecuencia vivimos en el modo hacer, enfocados en cumplir tareas, responder a las demandas diarias y resolver problemas, dejando poco espacio para detenernos y conectar con el presente. Sin embargo, esta sesión demuestra que dedicar unos minutos a respirar conscientemente, observar nuestros pensamientos sin juzgarlos y volver al aquí y al ahora puede marcar una diferencia significativa en nuestro bienestar.

También considero que estas prácticas no deberían quedar solo en el ámbito personal. Como comunidades educativas tenemos la responsabilidad de promover una cultura donde el bienestar sea parte del trabajo cotidiano, generando espacios de escucha, reflexión y apoyo entre colegas. Cuando aprendemos a cuidar nuestra salud mental y emocional, no solo mejora nuestra calidad de vida, sino también la forma en que acompañamos a nuestros estudiantes y enfrentamos los desafíos propios de la labor docente.

Me quedo con la convicción de que el autocuidado no consiste en hacer más cosas, sino en aprender a estar más presentes en lo que hacemos. Ese cambio de mirada puede ayudarnos a vivir nuestra vocación con mayor equilibrio, serenidad y sentido.
Fortalecer el apoyo entre colegas, permitir que se expresen las dudas, frustraciones y temores sin ser juzgados, validando emociones. Crear espacios seguros de escucha activa, establecer redes de apoyo y organizar momentos dentro de la jornada para compartir una pausa en nuestro dia a día (pausas activas).
El autocuidado, es una práctica en la labor docente, que entrega un equilibrio entre la vida personal y la labor educativa, para así lograr que está sea de calidad y bienestar. Dicha instancia es fundamental y necesaria, siendo relevante poder contar con estos momentos en el día a día.
Estimada comunidad y colegas:Quisiera compartir mi reflexión sobre el contenido de esta cuarta sesión, la cual me ha parecido profundamente reveladora. En el ritmo vertiginoso del día a día, entre la elaboración de planes de apoyo individual en el Colegio Educadultos Conchalí y las exigencias propias de la articulación técnico-profesional en el Liceo Bicentenario Francisco Bilbao Barquín, es muy fácil cultivar una mente distraída a través del multitasking, saltándonos las pausas y desconectándonos de nuestra respiración. El material nos recuerda una realidad ineludible: una mente distraída es una mente infeliz, que tiende a sentirse sobrepasada, con un ruido mental constante y desconectada de los demás. Para nuestra labor pedagógica, considero que este recurso es absolutamente útil y necesario por los siguientes motivos: La atención como llave del bienestar: Se nos enseña que regular la atención es la clave para abrir la puerta al bienestar personal y profesional. Integración deliberada: Entender que el bienestar surge cuando un sistema se integra (conectando y diferenciando sus partes) nos otorga una base sólida; el mindsight nos permite crear esta integración de manera deliberada en nuestras vidas. Disponibilidad para el estudiante: Al transitar hacia una mente que está donde está el cuerpo, logramos mayor calma y nos volvemos más abiertos, amables y disponibles para nuestros estudiantes. Esto resulta fundamental en la práctica, por ejemplo, al momento de escuchar genuinamente las inquietudes de los centros de alumnos o al mediar en debates escolares. El Mindfulness como forma de ser: Más que una simple técnica, es una manera de habitar nuestra experiencia momento a momento, con apertura, receptividad y discernimiento.
Esta sesión me llevó a reflexionar sobre el poder que tienen nuestros pensamientos y cómo muchas veces reacciono ante situaciones que solo existen en mi imaginación. Comprendí que una mente constantemente enfocada en las preocupaciones futuras puede generar el mismo desgaste que una situación real. La distinción entre el "modo hacer" y el "modo ser" me permitió reconocer cuántas veces vivo en piloto automático, sin disfrutar plenamente el presente. Me llevo el desafío de detenerme con mayor frecuencia, respirar conscientemente y recordar que volver al aquí y al ahora es una forma concreta de cuidar mi bienestar y de relacionarme con mayor calma y presencia con mis estudiantes y con quienes me rodean.
Considero que esta cápsula aporta una reflexión muy valiosa para la labor pedagógica, ya que nos ayuda a comprender cómo nuestros pensamientos e imágenes mentales influyen directamente en nuestras emociones, nuestro cuerpo y nuestra forma de enfrentar las situaciones cotidianas. Como docentes, es frecuente anticipar problemas o preocuparnos por escenarios que aún no ocurren, lo que aumenta el estrés y dificulta el bienestar. Este recurso entrega herramientas concretas para reconocer esa tendencia y aprender a regresar al momento presente, favoreciendo una actitud más serena, consciente y disponible para acompañar a nuestros estudiantes. Sin duda, fortalecer estas habilidades beneficia tanto el autocuidado docente como la calidad de la convivencia y de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Me pareció muy interesante esta sesión, ya que abre la puerta a la reflexión sobre el que hacer docente, estas acciones nos sirven para aplicar actividades de relajación y autocuidado en el aula y en la escuela - en general - con foco en el aprendizaje y crear espacios pedagógicos mas inclusivos y respetuosos, donde la buena convivencia y clima de aula sea el foco.
Estas experiencias de conexión con el aquí y el ahora nos permiten tomar mayor conciencia de nuestro cuerpo y reconocer las señales que este nos entrega. Al identificar una molestia, tensión o dolor en alguna zona específica, podemos detenernos, observar lo que estamos sintiendo y realizar acciones que nos ayuden a aliviar esa tensión, favoreciendo una sensación de mayor bienestar físico y emocional.

Considero que este tipo de prácticas de autocuidado debieran incorporarse de manera habitual en la rutina docente, especialmente considerando las múltiples exigencias y situaciones de estrés que forman parte del trabajo educativo. Destinar algunos minutos para respirar, conectar con el cuerpo, reconocer nuestras emociones y liberar tensiones puede contribuir significativamente a prevenir el agotamiento y mejorar nuestra disposición frente a las demandas cotidianas.

Asimismo, sería positivo compartir estas experiencias con otros integrantes de la comunidad educativa, generando instancias colectivas de autocuidado y bienestar. Los establecimientos educacionales podrían incorporar este tipo de prácticas dentro de sus rutinas institucionales, brindando espacios protegidos para la pausa, la reflexión, la relajación y el cuidado emocional de quienes forman parte de la comunidad escolar.

Promover el autocuidado no debiera entenderse como algo secundario, sino como una necesidad para sostener una labor educativa saludable. Un docente que cuenta con espacios para cuidar su bienestar puede enfrentar de mejor manera las dificultades, relacionarse de forma más consciente con los demás y contribuir a construir ambientes educativos más positivos y acogedores.
En la sesión beneficios de una atención centrada en el presente nos enseña a diferenciar y nos invita a reflexionar sobre la diferencia entre el modo hacer y el modo ser, como planteaba en la reflexión anterior, generalmente vivimos el piloto automático, hacer por hacer, cumplir con lo que se nos pide, llenarnos de cosas que no son relevantes, resolviendo miles de cosas y solucionando muchos problemas que ni siquiera nos pertenecen pero los hacemos nuestros, vivimos arrastrados por la corriente de la rutina del dia a dia sin pausa, sin detenernos a pensar en como estamos, que sentimos, sin siquiera darnos los tiempos para hacer y disfrutar lo que nos gusta, la herramienta de la atención centrada en el presente nos trae de vuelta a la vida, a poner atención en lo más simple que es ser conscientes de nuestra respiración, regalarnos unos minutos para parar y sentir esa sensación de bienestar que se experiementa cuando solo pones atención a tu respiración, cuando la sientes, cuando no te juzgas por regalarte un minuto de tu dia, cuando realmente te miras con compasión, hoy en dia la ciencia es más que clara con los beneficios de esta práctica en la educación por algo muchos colegios la estan implementando, pero antes tenemos que partir por nosotros si esto va en beneficio de nuestro bienestar.
Vivir enfocados en el presente nos permite hacer una pausa en medio de las exigencias del día y conectar con lo que realmente estamos sintiendo y necesitando. Muchas veces nuestra mente está preocupada por lo que tenemos pendiente o por situaciones que ya ocurrieron, y olvidamos estar presentes en el momento que estamos viviendo.
Desde el autocuidado, aprender a dirigir nuestra atención al aquí y ahora puede ayudarnos a disminuir el estrés, ordenar nuestros pensamientos, reconocer nuestras emociones y disfrutar más de las pequeñas cosas que ocurren durante la jornada.
Estar presentes también nos permite escuchar nuestro cuerpo y reconocer sus señales: cuándo estamos cansados, tensos, sobrepasados o simplemente necesitamos respirar y hacer una pausa.
En nuestro lugar de trabajo, practicar una atención enfocada en el presente puede ayudarnos a relacionarnos mejor, responder con mayor calma ante las dificultades y realizar nuestras tareas con más conciencia.
Hoy más que nunca está práctica ha sido de gran ayuda, pues estoy viviendo momentos muy difíciles en lo personal, sin embargo mi trabajo a sido un aliciente para mi mente, cuerpo y alma, volver a reconectar con mi cuerpo, trabajo familia.
El autocuidado es importante porque nos permite mantener un equilibrio entre nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones. Cuando dedicamos tiempo a cuidarnos, podemos reducir el estrés, mejorar nuestro estado de ánimo, aumentar nuestra energía y sentirnos más seguros de nosotros mismos. También nos ayuda a reconocer nuestras necesidades y establecer límites saludables. Cuidarnos no significa pensar solamente en nosotros, sino entender que para poder enfrentar nuestras responsabilidades y relacionarnos de mejor manera con los demás, primero debemos estar bien con nosotros mismos. Por eso, el autocuidado debe ser parte de nuestra vida diaria y no solo algo que hacemos cuando nos sentimos mal
El autocuidado también significa aprender a estar presentes. Muchas veces nuestra mente permanece atrapada en lo que ya ocurrió o preocupada por lo que todavía no sucede, dejando de prestar atención al único momento que realmente podemos vivir: el ahora.
Enfocar nuestra atención en el presente nos permite hacer una pausa, respirar y observar cómo estamos realmente. Podemos preguntarnos: ¿Qué estoy sintiendo?, ¿qué necesita mi cuerpo?, ¿qué necesito emocionalmente en este momento?
Estar presentes no significa que desaparezcan las preocupaciones, sino que aprendemos a no dejarnos llevar completamente por ellas. Cada vez que volvemos nuestra atención a la respiración, a nuestros sentidos o a lo que estamos haciendo, estamos practicando una forma de autocuidado.
Cuidarme es regalarme el permiso de no tener que resolverlo todo hoy. Es reconocer que este momento también merece mi atención, mi calma y mi presencia.
Realizar una pausa tan efectiva como estas estrategias de autocuidado nos ayuda a fortalecer nuestra mente y descansar nuestro cuerpo, darle un respiro a la vida monótona y rápida que vivimos.
El poema es muy acertado y gratificante. ¿De qué autor es?
Me pareció muy significativa esta sesión, porque muestra que mantener la atención en el presente es una herramienta concreta para cuidar el bienestar docente. Muchas veces enfrentamos la jornada escolar pensando en las tareas pendientes, las dificultades del curso o situaciones futuras, lo que puede provocar tensión, ansiedad y cansancio. Aprender a detenernos y observar lo que estamos viviendo nos permite responder con mayor calma y claridad.
Esta práctica puede impactar positivamente en la forma en que nos vinculamos con los estudiantes. Un docente presente puede escuchar mejor, comprender las necesidades del grupo y reaccionar de manera menos impulsiva frente a los conflictos. Además, favorece un clima de aula más seguro, respetuoso y propicio para el aprendizaje.
Considero que el autocuidado y la atención plena no son aspectos separados de la enseñanza, sino condiciones que fortalecen la labor pedagógica. Cuando cuidamos nuestra salud emocional, podemos acompañar a los estudiantes con mayor empatía, paciencia y disposición, desarrollando una educación más humana y consciente.
El autocuidado para mi es darme un tiempo o una pausa para mi, ósea darme un gusto, disfrutar un helado, ir a yoga, etc. pero para eso uno necesita tiempo y uno sin querer lo pospone por el colegio (actividades extracurriculares, planificaciones, clases, material complementario, resultados, disciplina, exigencias, trabajo para la casa, etc.) y sin querer pasa el tiempo y uno se olvida de uno misma. Por eso es importante trabajar el autocuidado pero con uno mismo.
La diferencia entre el modo hacer y el modo ser resulta especialmente pertinente para la labor docente. Reconocer cuándo la mente está anticipando problemas o funcionando en piloto automático permite volver al presente, distinguir pensamientos de hechos y responder con mayor serenidad. Incorporar pausas breves y realizar una tarea a la vez puede disminuir la sobrecarga y mejorar la calidad de la atención.
Me pareció una sesión muy interesante y útil, porque me hizo reflexionar sobre la importancia de estar más presente en lo que hacemos y no vivir siempre pensando en lo que tenemos pendiente. Muchas veces, como docentes, estamos preocupados por el trabajo, los estudiantes y las distintas responsabilidades, y dejamos nuestro bienestar en segundo plano. Creo que aprender a hacer pequeñas pausas, respirar y prestar atención a lo que estamos sintiendo puede ayudarnos a disminuir el estrés y enfrentar mejor las situaciones del día a día.
En lo personal, antes de este curso no estaba tan preocupada de mi autocuidado....y funcionaba regularmente en modo automatico. Ahora, cada vez y de manera gradual he estado incporporando espacios o tiempos para recuperar mi energía, volver a mi ser y prestar atención a mis emociones.